Música indómita y sin etiquetas

Guillermo Clemente Ruiz, tecladista y curador mexicano pasó hace poco por Medellín. Como parte de la gira internacional con su banda FAUSTO, y en una colaboración artística para explorar las conexiones culturales, como él mismo afirma, en el pasado Festival Sublimarte. Un festival anual de arte desde la autogestión, con sede en el Palacio de Bellas Artes (2024). El cual reúne expresiones artísticas de diversas naciones para promover la difusión de arte con la finalidad de impulsar la proyección de los artistas a nivel nacional e internacional.

Con más de treinta años de trayectoria, Clemente describe su música como “rock visceral”, una expresión que va más allá de los géneros tradicionales y que desafía etiquetas. “FAUSTO es demasiado pop para el gótico, demasiado gótico para el rock y demasiado rock para el pop”, afirma Clemente. Con este enfoque, la banda busca evocar emociones profundas y sinceras, creando una conexión íntima con su público a través de una música que, como él dice, “surge desde las entrañas”.

Tomado de: Fausto (sitio en Facebook).

Sus inicios en la musica se remontan como miembro de la icónica banda gótica El Clan. Con la formación permaneció durante 17 años. En la actualidad, su proyecto principal es FAUSTO una banda que se caracteriza por su evolución constante. “Nos gusta exponernos para que la gente perciba la música como mejor lo sienta”, explica. Esta libertad creativa ha llevado a la banda a presentarse en festivales de renombre en Alemania y España, aunque ellos no se definen estrictamente como una banda de rock gótico.

El tercer álbum. Una colaboración ecléctica

Fausto está en la etapa final de producción de su tercer álbum, en el que han colaborado músicos de diferentes géneros. Entre ellos, destaca la participación de Daniela Beck, una chelista mexicana con formación en los Estados Unidos, y Juan Pantoja, un saxofonista de free jazz. También colabora José Luis Segura Maldonado, quien aporta una perspectiva desde la música clásica. “Es una mezcla interesante, porque cada músico trae su propia visión, y eso nos permite explorar vertientes distintas”, comenta Clemente.

Estas colaboraciones enriquecen la propuesta de Fausto, combinando el rock con elementos de jazz, música experimental y clásica. “No queremos encasillarnos en un solo estilo”, afirma Lucas Ortigoza, bajista de la banda. “La idea es que, con cada álbum, podamos ofrecer algo nuevo, una experiencia distinta para quienes nos escuchan”. Para FAUSTO, cada miembro y cada colaborador añade una capa de significado a su sonido, lo que se traduce en una música auténtica y única.

Guillermo y la conexión con Colombia

La llegada de FAUSTO a Medellín surgió en el contexto de una exposición colectiva, donde Guillermo fue invitado a realizar la curaduría. Este evento, llamado Sublimarte, involucra a artistas de México, Colombia y España. “Medellín nos recibió con los brazos abiertos”, relata Guillermo, emocionado por la calidez del público y el ambiente de la ciudad. Su presentación en la sala Beethoven del Palacio de Bellas Artes fue especialmente memorable para la banda, ya que adaptaron su repertorio a un formato acústico. “Fue una oportunidad para mostrar otra faceta de FAUSTO, algo más íntimo y cercano”, asegura.

Después, FAUSTO se presentó en el Circo de Medellín, donde el ambiente más informal les permitió explayarse con un repertorio diverso y potente. Lucas Ortigoza, uno de los integrantes, expresa su gratitud: “La gente aquí ha sido increíble; nos sentimos como en casa”. La experiencia en Colombia ha sido tan positiva que ya están planeando nuevas fechas en el país.

La propuesta visceral de Fausto

La música de Fausto es un reflejo de sus emociones más profundas. Para Guillermo, el término “rock visceral” no es solo una etiqueta, sino una filosofía de creación. “Es algo que viene desde el corazón, desde lo más profundo de nuestro ser”, explica. Cada composición de FAUSTO surge de un proceso espontáneo y orgánico, donde las emociones dictan el rumbo de la música. “Queremos ser libres de expresar lo que sentimos, sin preocuparnos por las convenciones comerciales”, añade Clemente.

Tomado de: Fausto (sitio en Facebook).

Este enfoque les permite crear canciones que resuenan con aquellos que buscan algo más allá de lo superficial. La banda no busca ajustarse a las expectativas del mercado musical, sino que se deja guiar por sus propios impulsos artísticos. “FAUSTO es una propuesta subjetiva, como el arte mismo”, comenta Edwin Laterna, vocalista de la banda. “Nuestra música invita al oyente a experimentar y sentir, a conectar con lo más esencial”.

Hacia un futuro sin límites

El viaje de FAUSTO no termina en Medellín. Tras su paso por Colombia, la banda se presentó en Bogotá para luego regresar a México, donde continuarán explorando y experimentando con su música.

Guillermo y sus compañeros mantienen una actitud de constante creación y expansión, sabiendo que cada paso los acerca más a su audiencia. En un mundo donde las etiquetas y los géneros parecen limitar la creatividad, FAUSTO continúa desafiando convenciones y construyendo una propuesta que conecta con un lado disruptivo del alma de sus seguidores.

Una respuesta a “Fausto en Medellín. Rock visceral sin fronteras”

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