En el mundo cambiante de la música electrónica, Stalker Ego, nombre artístico de Esteban Mejía Gutiérrez, ha logrado surfear el complejo océano de la industria musical con creatividad y convicción. Con seis álbumes, incluyendo tres de larga duración, y varios EPs, su recorrido sonoro refleja un constante movimiento entre el universo analógico y la innovación sonora. En esta oportunidad, apuesta por un formato poco convencional, el CDisco, que si bien no creó, ha impulsado con pasión y determinación cómo pionero en nuestro país.

El CDisco es un formato híbrido que mezcla lo digital con la magia táctil del vinilo.

Su particularidad radica en la capacidad de reproducirse tanto como un CD convencional en reproductores digitales, como un disco de vinilo con aguja en tornamesas, usando un solo objeto en policarbonato especialmente cortado con surcos. Esta innovación revive un material que, aunque no nuevo en el mundo, es poco explorado en el país, y Stalker Ego se ha convertido en un referente para su difusión y experimentación desde su empresa Vinilorama Records.

Incursión análoga: el CDisco

Históricamente, el formato CDisco tiene sus raíces en experimentos fuera del circuito comercial masivo, explorados por músicos y productores que buscaban expandir la experiencia sonora más allá de lo digital plano. Su construcción en policarbonato remoto sugiere un vínculo estrecho con los primeros días del vinilo y los CD, fusionando analogía y modernidad.

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Stalker Ego considera este formato como un llamado a la reutilización consciente y a la creatividad ilimitada. Aun cuando la mayoría de sus clientes buscan CDs nuevos para asegurar la calidad sonora digital, defiende la idea de reusar discos viejos siempre que estén en buena condición, para darles una segunda vida y contribuir a la reducción del impacto ambiental. Esta visión introduce una reflexión necesaria sobre el ciclo de vida de los materiales musicales y cómo pueden integrarse en prácticas sostenibles sin perder la autenticidad sonora.

Stalker Ego, arquitecto de su propia ruta sonora

El trabajo de Esteban Mejía como Stalker Ego va más allá del simple acto de producir música. Su enfoque artístico involucra la meticulosidad del proceso: desde la grabación y masterización hasta la ecualización específica necesaria para que el CDisco pueda sonar nítido en ambos formatos. Este nivel de detalle es prueba palpable de su compromiso con la calidad y la experiencia del oyente, los artistas y productores.

Parte del mensaje de este formato (Cdisco) es un llamado a la comunidad musical a repensar la forma en que se produce y consume música de forma física. 

Además, su interacción con la comunidad digital revela las complejidades de la viralidad en redes sociales. Entre mensajes de apoyo, consultas técnicas y los inevitables comentarios negativos o haters, Stalker Ego ha desarrollado una actitud equilibrada que reconoce en la controversia una forma más de reconocimiento. Según afirma, la polémica, bien manejada, puede potenciar la visibilidad y fortalecer la propuesta creativa cuando se mantiene la serenidad y el respeto propio frente a las críticas.

Redes sociales, haters y el desafío de innovar

En la actualidad, cualquier innovación artística transita por el ecosistema digital, donde el público puede ser tanto aliado como verdugo. Stalker Ego invita a otros artistas a permanecer firmes frente a las críticas y a utilizar plataformas sociales como territorio para dialogar, crecer y posicionar propuestas transformadoras.

Por otro lado, su invitación a explorar y adoptar el CDisco va más allá de la mera experimentación sonora; es un llamado a la comunidad musical a repensar la forma en que se produce y consume música física. Ya sea con CDs nuevos o mediante la reutilización creativa de discos, esta iniciativa pone en primer plano el valor de conservar la diversidad de formatos en la industria sonora.

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