Rodeada desde pequeña de melodías y colores, Ascarea es una cantautora, ilustradora y profesora de canto medellinence, cuyo viaje creativo comenzó en una familia de músicos. Su madre y sus tíos, todos artistas, despertaron en ella una afinidad temprana por la música y el arte que la han acompañado hasta el sol de hoy.
Sin embargo, el entorno social y familiar la empujaron a estudiar derecho, con la idea de que el arte no sería suficiente para sostener una vida. “Me gradué como abogada”, cuenta, “pero sentía que me moría por dentro; si no podía cantar, no podía vivir”. Aquella experiencia le abrió el camino para crear a Ascarea, un alter ego mitológico que representaba la voz de su esencia y su anhelo artístico más profundo.
Sombra y Luz. Un refugio emocional y simbólico
Su primer EP, Sombra y Luz, es una obra personal y simbólica que representa el contraste entre la oscuridad y la claridad, un equilibrio que, para Ascarea, define su visión de la vida. Cada una de las cinco canciones del EP se inspira en un arcano del tarot, un universo con el cual Ascarea ha tenido afinidad desde siempre.

El álbum no solo explora una faceta de sus emociones, sino que también es acompañado de ilustraciones propias, una representación visual de su universo interno. “Cada canción es un trozo de mi sombra y mi luz, un reflejo de lo que soy y de lo que llevo dentro”, explica. Su sensibilidad, reflejada tanto en las letras como en los trazos de sus ilustraciones, permite a sus seguidores ver en su arte una expresión de autenticidad y vulnerabilidad.
El tarot y el simbolismo en su arte
Ascarea combina en Sombra y Luz no solo su amor por la música, sino también su afinidad con el simbolismo del tarot, algo que la conecta profundamente con su lado intuitivo y sensible. Cada tema, en su EP de cinco tracks, simboliza un arcano, que representa diferentes estados de su vida emocional y espiritual.
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Esta conexión se traduce también en su trabajo de ilustradora, donde plasma el simbolismo de cada arcano en una imagen única y evocadora, como un reflejo visual de lo que canta. Este enfoque ha sido su manera de integrar el arte visual y la música, fusionando ambas disciplinas en una propuesta cargada de significado y sensibilidad. Ascarea cuenta que, a menudo, se encuentra dibujando en las horas de la madrugada, atrapada en la necesidad de dar forma a las emociones que la desbordan.
Un estilo musical «desgenerado» y personal
Su estilo musical lo describe como una “desgeneración”, (sin genero musical específico), una mezcla que desafía las categorías. Fusiona influencias del pop, el jazz, el soul y los ritmos folclóricos colombianos, creando una propuesta alternativa que abraza su identidad y su rareza.
En Sombra y Luz, sus canciones van desde el bambuco hasta el pasaje llanero, pasando por el soul, el jazz y el pop. Para Ascarea, su arte es una forma de expresar su feminidad y su sensibilidad en un contexto que a menudo exige a las mujeres adaptarse a moldes comerciales. “Mi música es para la gente rara, para los que sienten que no encajan; yo misma nunca encajé en lo que me dijeron que debía ser”, afirma.
Una identidad artística profundamente femenina
Ascarea se reivindica como una mujer feminista y como una artista comprometida con la expresión de su feminidad. Sus letras abordan las emociones desde un enfoque femenino y se sumergen en el dolor, la introspección y la melancolía, elementos que, a su parecer, son necesarios en un mundo que prioriza la superficialidad y la productividad.

En su trabajo como cantautora e ilustradora, Ascarea explora lo que significa ser una mujer sensible en una sociedad que tiende a minimizar o despreciar la sensibilidad. “Ser mujer en esta sociedad es complicado; mi música y mi arte hablan de eso, de mi experiencia y de mi necesidad de encontrarme y expresarme”, comparte.
Una conexión sorora con otras artistas
Ascarea no solo se ha forjado un espacio en la música, sino que también ha encontrado en el arte una red de apoyo con otras mujeres creadoras. Recientemente, participó en un laboratorio de cantautoras organizado por Comfama, donde trabajó junto a la productora y cantautora argentina Paula Neder.
Allí, conoció a otras mujeres que, como ella, buscan expresar sus experiencias únicas y compartir su visión del mundo. “Necesitamos crear un aquelarre musical, un espacio donde nos apoyemos y celebremos nuestra sensibilidad y fuerza”, comenta Ascarea, destacando la importancia de trabajar en comunidad y crear espacios para las voces femeninas en una industria dominada por la música comercial.
La lucha por la independencia artística
Como mujer artista, Ascarea ha tenido que luchar contra los intentos de moldear su música hacia lo comercial. Numerosos productores quisieron imponerle fórmulas para “vender”, pero ella insistió en seguir su camino, consciente de que su público fiel reclama autenticidad y sinceridad artística.
“Me dijeron que tenía que hacer música para el público, pero yo sabía que lo mío era distinto; hay música para las masas y hay música para gente rara como yo”, asegura con firmeza. Fue en el estudio Fénix en Sonsón, Antioquia, donde encontró un equipo que respetó su autenticidad, dándole el espacio para experimentar con los sonidos y plasmar su sensibilidad sin comprometer su visión.
Con un enfoque en la mujer su trabajo visual vibra en cada pincelada
Ascarea encuentra en el arte visual una extensión de su lucha feminista. En sus ilustraciones, que acompañan cada canción de Sombra y Luz, utiliza el simbolismo del tarot como un lenguaje visual que desafía las expectativas sobre el rol de la mujer. Sus imágenes muestran a mujeres fuertes y sensibles, figuras mitológicas que expresan su identidad en su complejidad. Este enfoque no solo refuerza su identidad artística, sino que también refleja su compromiso con la creación de un arte que empodere y visibilice la experiencia femenina en toda su amplitud y profundidad.

Ascarea describe su sensibilidad como “una piel abierta”. En Medellín, una ciudad donde la superficialidad y la apariencia son celebradas, ella reivindica la importancia de sentir intensamente. “Soy una persona sensible en un país donde la sensibilidad se menosprecia”, dice. Su arte es una respuesta a esa realidad, una voz para quienes, como ella, sienten el mundo en su carne viva y necesitan expresar lo que les duele y les maravilla. Para Ascarea, hacer música y crear ilustraciones es una forma de sobrevivir y dar sentido a esa sensibilidad que, en sus propias palabras, “es lo más hermoso que tengo”.
Un mensaje de resistencia y autenticidad
Para Ascarea, el arte es mucho más que una vocación; es una forma de resistencia y un acto de autenticidad. En su música y en su obra visual, ella defiende el derecho a ser quien es, a expresar su sensibilidad y a cuestionar las prioridades de una sociedad enfocada en el éxito material. Como cantautora, ilustradora y feminista, su arte es un llamado a la introspección y a la aceptación de uno mismo en un mundo que constantemente busca imponernos moldes.
Ascarea planea lanzar su primer álbum y llevar su trabajo a nuevos escenarios, continuando su camino entre la sombra y la luz. Para ella, la música y el arte visual seguirán siendo un refugio y un espacio para conectar con quienes buscan algo auténtico y verdadero. En un mundo ruidoso, Ascarea se presenta como una voz diferente, una artista que invita a explorar las profundidades del alma y la conexión con los sentidos femeninos.


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